Según unas cartas supuestamente escritas por
sus propios hermanos, Jesucristo no era el hijo de Dios, no tenía
naturaleza divina y ni siquiera fue crucificado.

Tanto el Evangelio de Marcos como el Evangelio de Mateo afirman que Jesús tenía cuatro hermanos (Jacobo, José, Simón y Judas -no el traidor, sino otro) y mencionan también a varias hermanas. Precisamente en las cartas escritas por Jacobo (o Santiago) y Judas no hay ninguna referencia sobre la divinidad de Jesús, cree el académico.

